Somos jóvenes, podemos cometer errores, podemos caer. Pero prométeme que vivirás, que confiarás en ti, nunca te rendirás, que harás locuras. Porque si no tus recuerdos no valdrán nada.
Aunque pienses que el destino no existe, todos necesitamos creer en algo para seguir en pie.
Yo creo en el destino. En que cada persona tiene su lugar en el mundo. Cada sonrisa su momento. Cada lagrima su razón. Y cada persona su destino, que se forma a través de cada decisión, cada pensamiento, cada sentimiento.
Nada es seguro, todo está sin decidir. Porque todo se puede cambiar, con una pizca de alegría, un toque de confianza, y un poco de voluntad hasta el sueño más inacanzable es posible.
Aún nos quedan muchos inolvidales que vivir. Muchas cosas que descubrir. Mucho de nosotros por demostrar al mundo.