sábado, 24 de mayo de 2014

Fuerte.

¿Estamos solos? Lo tengo claro. ¿Hasta qué punto es sano abrirse a alguien? Sólo sé que por mi cabeza pasan dos ideas levantar muros, o dejarme llevar. Sé que levantar muros no es la solución pero mi cabeza me grita cada vez más fuerte que tenga cuidado mientras que mi corazón  me susurra que no tenga miedo.
¿ A cuál de los dos debo hacer caso?
Últimamente le hago demasiado caso a la cabeza, desconfío cada vez más, lo que hace que me sienta más sola todavía. Pero no me puedo pasar otra vez con el corazón, no otra vez.
Necesito fuerza, una fuerza que no encuentro dentro de mi, me siento débil, como si un par de palabras pudieran romperme.
Sólo quiero crecer, convertirme en la persona que quiero ser, dejar de fingir que soy fuerte y empezar a serlo.

Hola de nuevo.

Acabo de leer unos antiguos borradores que tenía escritos, me traen demasiados recuerdos a la cabeza.
Recuerdos que guardaré con llave en mi mente, donde nadie los encuentre. Hace demasiado tiempo que no escribo, lo echaba mucho de menos. Es la única forma que tengo de expresarme sin miedo, sin miedo a quién lo lea o lo que piensen. Principalmente porque nadie lee las cosas estas que escribo por eso es tan genial.
Las cosas van... bien supongo, sigo buscándome a mi misma. Intento cambiar y dejar a la niña inocente que era atrás, pero no quiero perderme a mi misma por el camino.
Cada vez me siento más aislada, como su estuviera en una burbuja que no sé cómo explotar. Perderle me ha hecho ver que nada es lo que parece, estamos solos, y siempre lo estaremos. Todas esas personas que parecían estar ahí pasa siempre pueden irse, o algo peor, cambiar, tanto que ni las reconocemos.
Sé que así es la vida, que sólo se trata de vivir, exprimir los pequeños momentos de felicidad todo lo posible, pero es cruel la forma en la que todo se va desvaneciendo.