domingo, 25 de agosto de 2013

¿Sabes qué?

Había olvidado lo que se sentía al escribir por aquel sentimiento que tan pocas veces nos acompaña, felicidad. Hace tanto que no escribo que no sé cómo hacerlo.
Sólo quería decir que se que he hecho mil y una cosas mal, hiriendo a gente que no se lo merece, no pensar en las consecuencias de mis actos... Mamá, papá, perdonadme aunque no lo merezca.
Intento mejorar con todas mis fuerzas, hacerme fuerte, ser capaz de mostrar quién realmente soy. Son muchas las penas, las heridas profundas, pero todas tienen cura: El t
No hay nada seguro en nuestras vidas, ni nada ni nadie. A veces por mucho que luches, nada vuelve a ser cómo antes. Por eso, he aprendido que por mucha fuerza con la que deseemos algo, no tiene porque cumplirse, hasta que provoquemos que pase.

2 comentarios:

  1. Suena como si necesitases perdonarte a ti misma. Hazlo, todos cometemos errores en el camino a conocernos a nosotros mismos y aprender a convivir con nuestros miedos. Puede que me equivoque, en ese caso, discúlpame. Vi una parte de mi reflejada en tus textos.

    Tienes razón en eso de que no hay nada seguro. La vida te cambia en un pestañeo. Debido a esa incertidumbre de cuanto tiempo se mantendrá una situación o persona en tu vida, lo ideal es sacar todo el partido mientras dure. No te desanimes, hay algo de belleza en las vueltas que da la vida.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Llevas razón, no te equivocas. Eso se supone que hay que hacer, vivir el día a día feliz y bueno, gracias por tu comentario y siento haber tardado tanto, últimamente no suelo entrar.

    ResponderEliminar